La recreación del Viernes Santo en el pueblo sabino, cuando las campanas callan y habla la madera
Hay una tarde, cada año, en la que Pozzaglia Sabina no escucha sus campanas. Es el Viernes Santo: según una costumbre antiquísima, durante el Triduo Pascual —desde el Jueves Santo hasta la Vigilia— las campanas de las iglesias se "ataban" simbólicamente, impidiéndoles sonar en señal de luto por la memoria de la muerte de Jesucristo. En su lugar entraban en escena las raganelle, instrumentos de madera fabricados artesanalmente que, al girarlos, emiten un sonido seco y rítmico, similar al croar de la rana: de ahí su nombre.
En Pozzaglia Sabina, un pequeño municipio de la provincia de Rieti en el Lacio, esa tradición no se quedó en un simple recuerdo de libro. La Associazione Fedeli di Santa Agostina APS la ha devuelto a las calles del pueblo con una recreación abierta a todos, que comienza a las 19:00 horas y recorre las callejuelas del centro histórico acompañada por el ruido continuo de las raganelle.
Desde mediados del siglo XIX eran los jóvenes monaguillos quienes recorrían el pueblo con las raganelle, anunciando los oficios religiosos en lugar del bronce de las campanas. Hoy el gesto se ha vuelto colectivo: en la tarde de la recreación, las raganelle pasan a manos de todos, grandes y pequeños, niños y ancianos, en una procesión informal que es, a la vez, un acto de fe y un encuentro comunitario.
No hay escenario, no hay espectáculo: hay un pueblo que camina unido en la oscuridad, con un sonido que no se parece a ningún otro. Quien viene de fuera queda impresionado precisamente por esto: la ausencia total de escenografía y la fuerza de un rito que se sostiene solo gracias a la participación.
Los estudiosos locales remontan el uso de las raganelle a las tradiciones populares de los Abruzos, territorio del cual Pozzaglia —situada en los Montes Lucretili, en la frontera entre la Sabina y los Abruzos— ha absorbido durante siglos costumbres, hablas y ritos. Es una de las claves para entender este rincón de la provincia de Rieti: un cruce de caminos cultural donde el Lacio interior se mezcla con las montañas de los Apeninos centrales.
Pozzaglia Sabina es el lugar de nacimiento de Santa Agostina Pietrantoni, monja de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret, asesinada en 1894 en el Hospital Santo Spirito de Roma y proclamada patrona de los enfermeros de Italia. La asociación que promueve las raganelle lleva su nombre y trabaja todo el año en la puesta en valor del patrimonio histórico, cultural y religioso del territorio, con conciertos, iniciativas de voluntariado y la gran Fiesta de Santa Agostina el 14 de septiembre.
Pozzaglia Sabina cuenta con pocos cientos de habitantes y conserva la estructura medieval típica de los pueblos de los Montes Lucretili: casas de piedra adosadas, escalinatas y vistas al valle. La tarde del Viernes Santo es quizás el mejor momento del año para visitarlo, porque el pueblo cobra vida sin perder su recogimiento. Quien disponga de más tiempo puede combinar la visita con un recorrido por la Sabina de Rieti, tierra de olivares centenarios y de aceite de oliva virgen extra DOP, entre Orvinio, Poggio Moiano y los senderos del Parque Natural Regional de los Montes Lucretili.
El regreso de las raganelle, tras tantos años de silencio, relata bien lo que sucede hoy en muchos pequeños municipios del Lacio interior: una comunidad que elige no dejar morir sus ritos y los devuelve a las calles, con pocos medios y mucha convicción.
La edición de 2026 tuvo lugar el viernes 3 de abril, día de Viernes Santo, con encuentro a las 19:00 horas en el centro histórico de Pozzaglia Sabina, en la provincia de Rieti. La recreación, promovida por la Associazione Fedeli di Santa Agostina APS, devolvió a las calles del pueblo el sonido de las raganelle tras muchos años de silencio.
El desfile recorrió a pie las callejuelas y callejones del pueblo: las raganelle, instrumentos de madera fabricados artesanalmente, fueron distribuidas a los participantes —ya no solo a los monaguillos como ocurría desde mediados del siglo XIX, sino a "grandes y pequeños", según la invitación de los organizadores. La participación fue libre y gratuita.
La iniciativa se integró en las celebraciones de la Semana Santa de la zona de Rieti, con un marcado carácter identitario: recuperar un rito del Triduo Pascual ligado al momento en que las campanas de las iglesias callan en memoria de la muerte de Cristo.
Evento de participación libre, sin reserva. El programa detallado no incluye espectáculos ni exhibiciones: se trata de un rito popular participativo ligado a la liturgia del Viernes Santo.
A Pozzaglia Sabina se llega en coche desde la A24 Roma-L'Aquila (salida Vicovaro-Mandela, luego SP hacia Orvinio y Pozzaglia) o desde la Via Salaria SS4 con desvío desde Osteria Nuova. Desde Roma el viaje dura aproximadamente una hora y media; desde Rieti, cerca de una hora. No hay estación de tren en el municipio: las más cercanas son las de la línea Roma-Pescara en el valle del Aniene.
El centro histórico es peatonal y muy estrecho: conviene dejar el coche en las zonas de aparcamiento a la entrada del pueblo y continuar a pie.
La participación en la recreación es gratuita y libre.
La velada es al aire libre y en abril, en la montaña, hace frío después del atardecer: se recomienda ropa de abrigo y calzado cómodo para los callejones de piedra y las escalinatas. Al tratarse de un rito religioso del Viernes Santo, se recomienda un comportamiento respetuoso y sobrio.
Associazione Fedeli di Santa Agostina APS, Piazza Umberto I 30, 02030 Pozzaglia Sabina (RI) — www.fedelidisantaagostina.it
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Centro storico di Pozzaglia Sabina
Piazza Umberto I, 30, 02030 Pozzaglia Sabina