El 23 de marzo, Cannalonga celebra a su patrón, el arzobispo de Lima, entre novenas, triduos y procesiones
Cannalonga es un pequeño municipio de la provincia de Salerno, en Campania, situado a las faldas del monte Gelbison, en el corazón del Cilento. Cada año, el 23 de marzo, el pueblo se une en torno a su patrón, San Toribio Alfonso de Mogrovejo —conocido localmente como San Turibio— con una fiesta que entrelaza liturgia, memoria histórica y vida comunitaria. No es un evento diseñado para el turismo: es una festividad que pertenece, ante todo, a los habitantes de Cannalonga, y precisamente por ello conserva una autenticidad que cautiva a quien la presencia por primera vez.
Toribio Alfonso de Mogrovejo nació en España, en Mayorga de Campos, el 16 de noviembre de 1538. Tras convertirse en arzobispo de Lima, en Perú, fue respetado y amado por las poblaciones locales, a menudo oprimidas por los conquistadores, y promovió la publicación de catecismos y libros de oración en lenguas indígenas. Se desvivió por la población afectada por la peste que azotó Lima, hasta enfermar él mismo, falleciendo el 23 de marzo de 1606. Canonizado por Benedicto XIII en 1726, es patrón de Lima y del Perú. Que un santo tan vinculado a América Latina se haya convertido en el protector de un pueblo del Cilento de poco más de novecientos habitantes sigue siendo una de las particularidades más fascinantes de esta fiesta.
Cannalonga reconoce a San Toribio como su patrón desde la primera mitad del siglo XVIII: fue la propia comunidad, en 1738, quien lo eligió por plebiscito como protector celestial, sucediendo en el patronazgo a San Onofre, cuya veneración, no obstante, ha continuado a lo largo del tiempo. La proclamación oficial llegó casi dos siglos después: el 5 de enero de 1938, el papa Pío XI proclamó a San Toribio Celeste Patrón y Protector de Cannalonga, tal como recuerda la placa conservada en la iglesia de Santa Maria Assunta. En la misma iglesia parroquial, junto al altar mayor, se custodia la estatua del santo que cada año sale en procesión.
La preparación es larga y sentida. A la festividad se llega a través de la novena, nueve días de oración durante los cuales la comunidad entona los cantos tradicionales dedicados al patrón, y mediante el triduo solemne de los tres días inmediatamente anteriores. El calendario de los últimos años ha incluido, además de las celebraciones litúrgicas, una comida comunitaria, un momento de convivencia que reúne a residentes, emigrantes que regresan para la ocasión e invitados.
El punto culminante es la Santa Misa solemne del 23 de marzo, seguida de la procesión con la estatua de San Toribio por las calles del pueblo: es, en todas las ocasiones, el momento más significativo y con mayor participación de toda la fiesta.
Hasta hace algunas décadas, las celebraciones religiosas en honor al patrón se distribuían en dos momentos del año: en marzo, coincidiendo con su memoria litúrgica, y en septiembre, de forma votiva, coincidiendo con la histórica feria del pueblo, la célebre Fiera della Frecagnola. Hoy, el centro de gravedad devocional ha regresado firmemente al 23 de marzo, mientras que la cita de septiembre ha adoptado un perfil principalmente comercial y gastronómico.
Quien busque una fiesta patronal sin artificios, donde el rito cuenta más que la escenografía, encontrará en Cannalonga en marzo una ocasión única. La temporada es aún fresca, el interior del Cilento está lejos de las multitudes estivales y el pueblo vive la jornada con una participación plena. Es también un buen pretexto para descubrir un interior que suele quedar en la sombra frente a la costa.
La edición 2026 de la fiesta patronal se celebró en Cannalonga, en la provincia de Salerno, articulándose en tres días de citas religiosas y comunitarias. El triduo de preparación comenzó el viernes 20 de marzo y acompañó a la comunidad hasta la festividad litúrgica.
El domingo 22 de marzo, el programa incluyó una comida comunitaria, un momento de convivencia muy esperado que reunió a residentes, familias e invitados. El punto culminante llegó el lunes 23 de marzo, día de la memoria litúrgica de San Toribio Alfonso de Mogrovejo, con la Santa Misa solemne y la procesión con la estatua del patrón, custodiada en la iglesia de Santa Maria Assunta junto al altar mayor.
Como cada año, la procesión fue el momento con mayor participación: un cortejo recogido que atraviesa el casco antiguo del pueblo y que conserva intacto el carácter devocional de la festividad. Las celebraciones fueron precedidas, según la costumbre, por la novena con los cantos tradicionales dedicados al santo.
Los horarios exactos de las celebraciones son difundidos cada año por la Parroquia de Santa Maria Assunta.
Cannalonga se encuentra en el interior del Cilento, en la provincia de Salerno. En coche se llega por la SS18 Tirrena Inferiore, salida Vallo della Lucania, continuando después hacia el interior durante pocos kilómetros. La estación de tren más cercana es la de Vallo della Lucania-Castelnuovo, en la línea tirrénica Nápoles-Reggio Calabria, desde donde se puede continuar en autobús o taxi. Los aeropuertos de referencia son Salerno-Costa d'Amalfi y Nápoles-Capodichino.
Las celebraciones religiosas y la procesión son de acceso libre y gratuito. Algunos momentos de convivencia, como la comida comunitaria, pueden requerir inscripción o una aportación: conviene informarse en la parroquia o en el Ayuntamiento.
Ayuntamiento de Cannalonga — www.comune.cannalonga.sa.it. Para los horarios actualizados de las celebraciones, la referencia es la Parroquia de Santa Maria Assunta.
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Chiesa parrocchiale di Santa Maria Assunta e centro storico