La fiesta más esperada por los eretini: cabalgata, bendición de los animales y la antorchada en el corazón de Monterotondo
En Monterotondo, en la Ciudad metropolitana de Roma Capital, los Solemnes Festejos de Sant'Antonio Abate no son solo una fecha más en el calendario: son la cita identitaria por excelencia de los eretini, como se hacen llamar los habitantes de la ciudad. Una tradición que se transmite desde hace siglos y que, según las crónicas locales, solo la guerra y la pandemia han logrado interrumpir.
Las raíces de la fiesta se hunden en el culto antoniano extendido por todo el Lacio: la orden de los Antonianos obtuvo permiso para criar cerdos dentro de los núcleos urbanos, ya que la grasa de estos animales se utilizaba para curar a los enfermos afectados por el llamado «fuego de San Antonio». De ahí el vínculo indisoluble entre el santo, los animales y su bendición, que sigue siendo hoy uno de los momentos de mayor participación de todo el evento.
El elemento que hace única a la fiesta de Monterotondo es la figura del Signore della Festa. Cada año, un devoto, elegido de una larga lista de candidatos que esperan incluso años para su turno, recibe en custodia la Sagrada Imagen del santo y la conserva en su hogar durante doce meses completos, hasta el enero siguiente. La entrega y el relevo entre el Signore saliente y el entrante son el corazón emocional del domingo solemne, vividos con una participación que involucra a familias enteras y a distintas generaciones.
Dos ritos marcan el día principal. La cabalgata recorre las calles de la ciudad justo después de la bendición de los animales: caballos, jinetes y figurantes de todas las edades desfilan acompañados, en las ediciones más recientes, por un destacamento del IV Regimiento de Carabineros a Caballo y por los medios del centro de Tor Mancina. Es una procesión ecuestre que une solemnidad militar y espontaneidad popular, con la participación de aficionados y ganaderos de todo el territorio sabino.
Al caer la noche llega la antorchada: cientos de personas con antorchas encendidas acompañan a la Sagrada Imagen a lo largo de los callejones del centro histórico hasta la casa del nuevo Signore della Festa. La oscuridad, el fuego y el silencio recogido de la multitud crean una atmósfera que queda grabada en quien la presencia aunque sea una vez.
En torno al domingo solemne se desarrolla un calendario repleto que comienza justo después de la Epifanía. Hay conferencias y encuentros de profundización, el triduo de preparación con misas presididas por los párrocos locales, procesiones nocturnas, conciertos y la participación de la histórica Banda Musical «Eretina», que acompaña prácticamente cada momento público. En los últimos años se han sumado iniciativas de valorización cultural, como la presentación de un archivo digital dedicado a la memoria de la fiesta.
La dirección corre a cargo de la Pia Unione di Sant'Antonio Abate, la asociación histórica de los «hermanos» del santo, en estrecha colaboración con la parroquia de Santa Maria Maddalena y con el Ayuntamiento de Monterotondo, que apoya el evento y se encarga de su comunicación institucional. La fiesta es objeto de estudios antropológicos desde hace tiempo: ya en los años ochenta se le dedicó una monografía científica, señal de cuánto se considera este rito como un patrimonio inmaterial del Lacio.
Para quien visita Roma y sus alrededores en pleno invierno, Monterotondo ofrece durante estos días una experiencia auténtica y gratuita, lejos de los circuitos turísticos. El centro histórico eretino, encaramado en las primeras colinas de la Sabina a unos treinta kilómetros de la capital, es de fácil acceso y regala vistas notables, sobre todo durante la antorchada. Es una ocasión única para observar de cerca cómo una comunidad italiana sigue construyendo su identidad en torno a un rito compartido.
El 2026 ha confirmado la vitalidad de una de las fiestas populares más sentidas del Lacio. El programa, difundido por el Ayuntamiento de Monterotondo en dos documentos descargables (calendario completo y formulario de inscripción para la cabalgata), cubrió los diez días, desde el sábado posterior a la Epifanía hasta el lunes de clausura.
Junto a los momentos litúrgicos, la edición dio espacio a la reflexión cultural: la conferencia de apertura «La Fe se hace fiesta» y la presentación de un proyecto de archivo digital dedicado a la memoria del evento, con la intervención del profesor Francesco Antonelli. La Banda Musical «Eretina» acompañó todo el desarrollo de las celebraciones.
Durante todos los festejos: intervenciones de la Banda Musical «Eretina».
En tren: Monterotondo cuenta con servicio de la línea FL1 (Orte-Aeropuerto de Fiumicino) con salidas frecuentes desde Roma Tiburtina; desde la estación, situada en Monterotondo Scalo, autobuses urbanos conectan con el centro histórico en unos quince minutos. En coche: salida Monterotondo de la A1 Roma-Florencia o bien por la vía Salaria (SS4).
Todos los actos religiosos y las manifestaciones en la calle (cabalgata, bendición de los animales, antorchada) son de entrada libre y gratuita.
El domingo solemne el centro histórico está cerrado al tráfico: conviene aparcar en las zonas exteriores y subir a pie. Vístete con ropa de abrigo, ya que las celebraciones nocturnas se realizan al aire libre en pleno invierno. Para participar en la cabalgata con tu propio caballo es necesario inscribirse con antelación mediante el formulario publicado por el Ayuntamiento y respetar el reglamento de la Pia Unione.
Oficina de Apoyo a los Órganos Institucionales, Asuntos Legales y Sanidad del Ayuntamiento de Monterotondo, Piazza Angelo Frammartino 4 — tel. +39 06 909641.
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Centro storico e Duomo di Santa Maria Maddalena
Piazza del Popolo, 00015 Monterotondo