El rito del fuego, los cencerros y la bendición de los animales en el corazón del Cilento
En el municipio de Laurito, un pequeño pueblo de la provincia de Salerno situado a unos 475 metros de altitud en el alto valle del Mingardo, dentro del Parque Nacional del Cilento, Vallo di Diano y Alburni, el 17 de enero no es una fecha cualquiera. Es el día de San Antonio Abad, a quien en Campania todos llaman cariñosamente Sant'Antuono, y la comunidad se reúne para renovar un rito que pertenece a la civilización pastoril y campesina de esta parte de la región. No se trata de una feria ni de un festival de entretenimiento: es una fiesta devocional vivida por todo el pueblo, donde lo sagrado y el mundo agrícola se funden sin solución de continuidad.
El elemento más reconocible de la jornada es el sonido de los cencerros, aquellos que antaño se ataban al cuello de los animales en los pastos. Según la memoria local, eran sobre todo los jóvenes de la comunidad quienes los hacían resonar por las calles, dando vida a un rito colectivo de gran valor simbólico que aún hoy conserva todo su significado. Ese ruido rítmico e insistente no es folclore de acompañamiento: es la voz misma de la fiesta, la señal de que el invierno se resquebraja y de que algo, en el calendario del pueblo, está cambiando.
Como en muchos centros del Cilento, también en Laurito el rito gira en torno a dos gestos antiquísimos:
Alrededor del fuego, la plaza se convierte en un lugar de pausa y encuentro: es el momento en que la dimensión litúrgica deja espacio a la convivencia entre vecinos, emigrantes que regresan para la ocasión y visitantes.
El corazón litúrgico de la jornada tiene lugar en la Iglesia de San Filippo, con la adoración eucarística al final de la tarde y la celebración de la santa misa. Al terminar, la estatua de San Antonio Abad sale en procesión y recorre las calles del centro histórico acompañada por los cencerros, para luego regresar a la iglesia al anochecer. Caminar tras la estatua por las callejuelas de piedra de Laurito, con las luces bajas del invierno cilentano y el sonido metálico rebotando en las fachadas, es una experiencia que por sí sola justifica el viaje.
En el Cilento, el 17 de enero marca tradicionalmente la apertura del periodo de carnaval: el dicho popular «a Sant'Antuono maschere e suoni» (en Sant'Antuono, máscaras y sonidos) narra exactamente este paso. Los cencerros, en este sentido, no son solo un reclamo pastoril, sino también el primer sonido del Carnaval, un puente entre el tiempo del trabajo en el campo y el tiempo del disfraz y la fiesta.
Los orígenes de Laurito se vinculan a la colonización greco-bizantina y a las laure, las comunidades de monjes basilianos de las que el pueblo toma su nombre. El territorio municipal asciende desde la maquia mediterránea hasta los olivares centenarios, pasando por los castañares y, finalmente, los hayedos que cubren el Monte Fulgenti. Además de la Iglesia de San Filippo, que custodia frescos de finales del siglo XV de influencia oriental y un órgano de tubos del siglo XVIII, el pueblo conserva palacios señoriales de piedra, portales esculpidos y antiguos molinos ligados a la historia agrícola del valle. Quien llega para Sant'Antuono encuentra, por tanto, un pueblo para recorrer a pie en pocos minutos.
La Tradición de Sant'Antuono es promovida por la Parroquia San Giovanni Battista de Laurito junto con la Pro Loco Laurito, que cada año cuidan la parte litúrgica, la procesión y la organización del fuego en la plaza. Es una fiesta de participación libre, pensada para la comunidad pero abierta a cualquiera que desee conocer de cerca una de las tradiciones invernales más auténticas de Campania.
El 17 de enero de 2026, la comunidad de Laurito, en el Cilento (provincia de Salerno), renovó el rito de Sant'Antuono con una jornada construida íntegramente en torno a la figura de San Antonio Abad, protector de los animales. La cita, promovida por la Parroquia San Giovanni Battista de Laurito junto con la Pro Loco Laurito, comenzó por la tarde en la Iglesia de San Filippo con la adoración eucarística y la santa misa.
Al finalizar la celebración, la estatua de San Antonio Abad salió en procesión por las calles del pueblo, acompañada por el sonido inconfundible de los cencerros, aquellos que antaño llevaban los animales en los pastos y que, según la memoria local, hacían sonar sobre todo los jóvenes del pueblo. En la Piazza San Giovanni tuvieron lugar el encendido del fuego ritual y la bendición de los animales, el momento más esperado de la velada, antes del regreso de la estatua a la iglesia.
La participación fue libre y gratuita, como manda la tradición.
Organización: Parroquia San Giovanni Battista de Laurito y Pro Loco Laurito.
A Laurito se llega en coche desde la salida Padula-Buonabitacolo de la autopista A2 del Mediterráneo, continuando hacia el Vallo di Diano y el valle del Mingardo, o bien desde la costa cilentana subiendo desde Policastro Bussentino y Torre Orsaia. Las estaciones de tren más cómodas son Policastro Bussentino y Sapri, en la línea tirrénica; desde allí se continúa en coche o con los autobuses locales. El aeropuerto más cercano es Salerno Costa d'Amalfi, seguido por Nápoles Capodichino.
Las celebraciones se concentran en la Iglesia de San Filippo (adoración, misa, salida y regreso de la procesión) y en la Piazza San Giovanni, donde se enciende el fuego ritual y se lleva a cabo la bendición de los animales. El centro histórico es compacto y se recorre enteramente a pie.
La participación es libre y gratuita: no hay entradas ni reservas.
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Chiesa di San Filippo e Piazza San Giovanni
Chiesa di San Filippo, Laurito, 84050 Laurito