La fiesta del Tri di Maju, el corazón de la devoción de Bisacquino
En Bisacquino, un pueblo de las Madonias occidentales en la provincia de Palermo (Sicilia), el 3 de mayo no es una fecha cualquiera: es la fiesta "du Tri di Maju", la celebración del Santísimo Crucifijo, la cita religiosa más sentida por la comunidad. Desde hace siglos, los bisacquineses regresan al pueblo para este día, sin importar dónde se encuentren, porque la fiesta del Crucifijo es el vínculo más fuerte con sus raíces.
El corazón de la fiesta es la vara de madera, obra del bisacquinese Giuseppe Bellacera, realizada entre 1792 y 1793. Se trata de un artefacto monumental de factura barroca, de unos seis metros de altura y un peso de unas dos toneladas, que representa al Cristo Crucificado. Restaurada y bendecida en 2016, la vara se custodia en la Iglesia de San Juan Bautista y, en el día de la fiesta, se convierte en el eje sobre el que gira todo el pueblo.
La tradición más sugerente es la de las treinta y dos estatuas de Santos: en la tarde del 3 de mayo, los simulacros, engalanados para la fiesta y procedentes de las iglesias de los diferentes barrios de Bisacquino, se reúnen en la Iglesia Madre para rendir homenaje al Cristo sobre la vara. Es una costumbre documentada ya en el siglo XVIII, cuando los Santos formaban una corona alrededor del Crucifijo. Al finalizar la procesión, frente a la Iglesia Madre, las estatuas de San José y de la Virgen acompañan al Santísimo Crucifijo en el célebre "reverencia de los Santos".
La jornada sigue un rito inalterado: por la mañana, las celebraciones y la Misa solemne; por la tarde, la reunión de los simulacros en la Iglesia Madre y, finalmente, al caer la noche, la gran procesión que recorre las calles del centro histórico. La vara, precedida por las estatuas de los Santos y los simulacros de la Virgen y de San José, recorre lentamente el pueblo hasta el saludo final al Crucifijo.
La Fiesta del Santísimo Crucifijo no es solo un evento religioso, sino el momento en que Bisacquino reencuentra su identidad colectiva. Para el visitante, es la ocasión de descubrir un pueblo auténtico del interior de Palermo, lejos de los circuitos turísticos de masas, y de asistir a una de las fiestas patronales más características de la Sicilia interior, donde la fe popular, el arte barroco y la tradición comunitaria se funden en una sola jornada.
También en 2026, Bisacquino renovó la fiesta "du Tri di Maju". Las estatuas de los Santos de los diversos barrios se reunieron por la tarde en la Iglesia Madre para el homenaje al Crucifijo, mientras que por la noche la vara de madera recorrió el centro histórico en la procesión solemne, que concluyó con el saludo al Santísimo Crucifijo y la reverencia de los Santos frente a la Iglesia Madre.
El programa litúrgico sigue el esquema tradicional de la fiesta; los horarios pueden sufrir ligeras variaciones establecidas por la parroquia.
Bisacquino se encuentra en el interior occidental de la provincia de Palermo, en las Madonias. En coche se llega desde Palermo (aproximadamente una hora y media) a través de la SS 624 Palermo-Sciacca y las carreteras provinciales hacia el pueblo. La estación de tren más cercana es la de Palermo; el trayecto continúa en coche o con autobuses locales.
La fiesta se celebra cada año el 3 de mayo. Las celebraciones principales se concentran durante el día, siendo la procesión nocturna el momento culminante.
La participación en las celebraciones y en la procesión es gratuita y abierta a todos.
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Chiesa Madre di Bisacquino